Honorable Concejo Deliberante

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El honorable Concejo Deliberante de Moreno está ubicado en Martínez Melo 52 entre una cerrajería y un local de ropa infanto-juvenil. Las 24 oficinas con timbre, para la misma cantidad de concejales, se encuentran en el segundo piso, arriba de esos comercios y otros nueve; uno de telefonía celular, una regalería y las demás de vestimenta. En la entrada un policía apoyado en la pared y dos recepcionistas. En su escritorio fotocopias y un monitor blanco igual al teléfono que no paraba de sonar. Una escalera y al lado un pasillo que desemboca en un estacionamiento exclusivo para ellos.

Al terminar de subir todos los escalones, se ve la puerta de la oficina número 16 perteneciente a Bibiana Atala (Sí, las dos veces con B larga). “El primer día entraron todos corriendo buscándose una oficina; parecían chicos de primaria -comentó la docente-. La población del distrito creció muchísimo y tuvieron que agregar cuatro concejales más. Y también oficinas”. Adentro, a la izquierda la puerta del baño con un cartel: “Uso exclusivo del personal. Por favor no insista, abajo está el baño público. Gracias”. Una antesala con un ropero de chapa con estantes que contenía expedientes, archivos, una caja de sobrecitos de edulcorante, leche en polvo y un frasco de café. También tres sillas y dos mesas; en una, una computadora que estuvo apagada toda la jornada, la otra servía para separar al secretario del consultante.

Atala ingresó y le preguntó al asesor si había alguien en la oficina, éste le respondió que sí y ella, de la misma forma que una madre reta al hijo, le indicó: “¡No hagas pasar a nadie cuando no estoy!”. Entró a su despacho y saludó con un buen día maternal. Su lugar tiene una ventana que mostraba a las personas correr con la certeza de que adelante también llovía. Un escritorio con un sobre de cartón, un expediente de tapa dura color azul, un vaso descartable con té y el inservible sobre de edulcorante que luego tiraría al tacho de basura con una bolsa de supermercado.

El secretario es un hombre dócil de unos 60 años que entretenía a una joven estudiante que estaba pidiendo un cambio escolar por inconvenientes familiares, mientras Bibiana trataba de solucionarle un problema a la señora Gómez. Ella venía a hablar porque al marido le faltaba una pierna y estando en silla de ruedas cobraba la pensión por discapacidad, pero no le abonaban la Asignación Universal por Hijo. Según La Concejal, se comunicó con el Anses y lo solucionó. Se despidió de ella, y antes de atender a la joven fue hasta la oficina de Jorge Kartofel para informarse en qué situación se encontraba la denuncia del ex Secretario de Salud del hospital de la localidad. En la acusación dice que el director del mismo les pagaba el sueldo de 35 mil pesos durante un año a cuatro personas que no fueron nunca a cumplir su trabajo.

La oficina de Jorge estaba al finalizar el pasillo, del lado derecho subiendo por la escalera. De ambos lados, despachos; cada aproximadamente siete metros, un matafuego; dos dispenser con frío calor; baldosas oscuras gastadas en el centro, como esas canchas de fútbol que tienen el pasto quemado en el medio; cuatro cámaras de seguridad; en cada extremo un cesto de basura y un ventiluz con rejas. Semanas atrás entraron por la noche, se robaron expedientes importantes y echaron al sereno.

Es la primera vez que Bibiana tiene un cargo público. Sin embargo, milita en el partido vecinalista, con ideas radicales, desde 1995. “Hacíamos varias cosas para la gente, pero desde este lugar se puede ayudar mucho más –afirmó-. Para llegar tuvimos que hacer una alianza con el candidato a intendente de Sergio Massa (Anibal Asseff)”. “Y no nos bajó un peso. Hicimos la campaña con nuestra plata”, agregó Darío Gómez ex futbolista de 45 años, recientemente padre primerizo y es el otro secretario de la funcionaria.

Atala atendió a la joven estudiante. Además de escuchar sus problemas, le tomó su currículum vitae. “No tenemos por qué hacer esto, pero es una ayuda. A veces viene alguna empresa que necesita gente y le entregamos los de esta carpeta”, aseguró Darío mientras señalaba decenas de CV.

La chica se fue. Bibiana recibió a una señora que la esperaba charlando agradablemente con el asesor dócil y le pidió que vaya a comprar sanguchitos de miga. “No solemos comer acá. Como estamos cinco horas. Y cuando lo hacemos solamente sanguchitos”, sostuvo Darío. En el pasillo, cada tanto un delivery golpeando las puertas dejando bolsas con comida.

La señora estaba desorientada porque le llegó un gran aumento en el impuesto inmobiliario. La docente le tuvo que explicar la situación de la localidad.  Walter Festa (Intendente de Moreno) dijo que al recibir el municipio en la caja sólo había 35 mil pesos. Con ese argumento los integrantes del Concejo Deliberante votaron unánimemente la suba del 35% del impuesto inmobiliario.

Hay dos posibilidades para acceder a un turno con algún Concejal. La primera es llamar y, según el inconveniente, te derivan por comisión: educación y cultura; deportes y recreación; calidad de vida y salud pública; hacienda, presupuesto y cuentas, entre otras. O la otra, tener algún secretario conocido y acercarse, entre la cerrajería y el local de ropa infanto-juvenil. Sin embargo, tampoco contarían con el honorable privilegio de poder utilizar el baño de la oficina.

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